En el contexto de la actual situación de emergencia de salud pública y pandemia internacional ocasionada por el COVID-19, el Gobierno español declaró por RD 463/2020 de 14 de marzo, el estado de alarma en España, que ha impuesto severas y excepcionales restricciones a la libertad deambulatoria de los ciudadanos en aras a la seguridad y salud de todos.

En este escenario, el notario, salvo supuestos de enfermedad personal, tiene el deber de seguir prestando sus servicios, ya que la oficina pública notarial se clasifica como “servicio esencial”, dada la importancia de la función notarial en el tráfico jurídico de nuestra sociedad.

Sin embargo, debido a las restricciones a la libertad deambulatoria, la actuación notarial debe quedar reservada a los denominados “servicios esenciales”, los cuales deben reunir dos requisitos diferenciados, de forma que el Notario estará obligado a denegar su actuación cuando por las características de la operación, de los intervinientes o del propio despacho notarial no se puedan cumplir los requisitos establecidos en la normativa, a saber:

a) Seguridad: El servicio notarial ha de poder prestarse en plenas condiciones de seguridad tanto para la ciudadanía, como para los empleados y el notario, conforme a las nuevas obligaciones impuestas por las autoridades sanitarias. Entre ellas:

  1. distancia de seguridad interpersonal (2m)
  2. presencia única en la oficina del propio interesado
  3. cita previa y aportar su propio bolígrafo para firmas
  4. limpieza y desinfección de salas tras firma y uso de medios de protección para notario y empleados.

Dada propia idiosincrasia de cada notaría, por su especial configuración en lo relativo a espacio, distribución, dotación, deberá ser cada notario el que, bajo su responsabilidad y posible sanción disciplinaria, aprecie si está o no en condiciones de cumplir con tales obligaciones sanitarias.

b) Urgencia: El término “urgencia” es un concepto jurídico indeterminado, pero, en todo caso, el mismo siempre lleva aparejado la idea de no causar un perjuicio irreparable de no realizarse la actuación.

La apreciación de la urgencia por parte del notario debe realizarse de manera restrictiva, a fin de evitar desplazamientos prohibidos en el actual estado de alarma. El notario tendrá que apreciar las circunstancias concurrentes a fin de formar su juicio sobre este particular con antelación a la posible citación del interesado en su notaría. Para ello el Consejo General del Notariado emitió Circular de fecha 18.03.2020 con los criterios de interpretación de la citada urgencia, estableciendo los siguientes:

A. No será necesario acreditar la urgencia y pueden autorizarse en todo caso, tales como:

  1. La actividad de financiación propia de las entidades financieras y sus garantías accesorias: nuevas hipotecas, prendas, pero también moratorias de hipoteca, novación de préstamos y créditos hipotecarios, pólizas de crédito, etc.
  2. La actividad propia de las entidades aseguradoras.

B. Supuestos en que la urgencia se debe valorar atendiendo a criterios siguientes:

  1. Vencimiento próximo de plazos convencionales: el estado de alarma ha suspendido automáticamente, los plazos legales de prescripción y caducidad. Pero NO los plazos convencionales o establecidos por contrato: caso habitual de los contratos de arras que señalan un plazo para llevar a término la compraventa: podría considerarse urgente autorizar un contrato de compraventa ante el inminente vencimiento de las arras, si las partes no llegan a un acuerdo para prorrogar dicho plazo. Esto también es extrapolable a plazos perentorios de todo tipo de contratos civiles y mercantiles que requieran intervención notarial.
  2. Evitar daños patrimoniales graves e irreparables. Aquí la casuística puede ser muy variada, por las consecuencias del parón de actividad y pérdida de ingresos, así como el número de personas que ha enfermado por COVID-19: escrituras de herencias en la que los herederos desean obtener liquidez de las cuentas bancarias que heredan;
    • ampliaciones de capital u otras operaciones mercantiles destinadas a inyectar liquidez a la empresa;
    • poderes de empresas que solo disponen de un administrador único y no quieren que el poder de representación se encuentre concentrado en una única persona, por si ésta enferma;cambios de administrador en sociedades que se quedan sin órgano de gobierno por haber vencido el plazo de vigencia de su cargo;
  3. Actos de naturaleza personal de carácter urgente. La actuación notarial se en estos casos, es de muy variada naturaleza, tales como testamentos, pactos sucesorios, poderes personales de personas que quieren dejar instrucciones por si se ponen enfermas y la falta de su otorgamiento les causa un gran desasosiego personal u otorgamientos en peligro inminente de muerte, sin bien el desplazamiento del Notario se considera excepcional y restringido en esta área.
  4. Actos preparatorios y/o accesorios q resulten necesarios para realizar otros actos que no requieren justificar urgencia como los ya mencionados actos de financiación, punto 1. Un caso sería el de cumplimiento de condiciones contractuales preacordadas a los efectos de cumplir requisitos de financiación. Obra nueva en que el banco condiciona la financiación al otorgamiento del acta de declaración de obra nueva. A diferencia de las operaciones del punto 1, el Notario entrará a valorar la urgencia.

Estas medidas no han sido modificadas por el Gobierno en la planificación de las diferentes fases de la desescalada, quedamos pues pendientes de que dicten nuevas normas de actuación que permitan relajar los criterios, para que paulatinamente se pueda volver a la normalidad a la oficina notarial como buena señal de reactivación económica.

Continuaremos informando……